Liberando al Espíritu para la Victoria
Juan 8:36 Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.
Libertad
Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Es alguien que no es esclavo ni está preso. La libertad se puede perder cuando se incurre en delitos o faltas que van en contra de las leyes de un país. Por esta situación todos hemos estado presos por lo menos una vez. Pues en un tiempo rompimos y fallamos en contra de las leyes divinas. Efesios 2: 1 Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.3 Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
El preso es improductivo:
Cuando alguien es privado de su libertad no puede de ninguna manera contribuir o ayudar ni a sus seres queridos ni mucho menos a la sociedad. Al estar encerrados y encadenados somos incapaces de realizar ninguna obra productiva y que de fruto. 
Importancia de la libertad
A través de ella podemos hacer las cosas que planificamos, podemos movernos y llegar a cualquier destino que deseemos. Podemos ser productivos y fructíferos y ayudar a los que nos rodean.
Nuestra condición actual como hijos de Dios: Es la de libertad total y verdadera. Bajo su poder y su liberación ya no hay nada que pueda aprisionarnos y encarcelarnos en el pecado y el mal. En El Somos más que vencedores y todo lo podemos realizar. A través de su liberación no hay absolutamente nada imposible para nosotros. Sin embargo, en un principio las cosas no eran como lo son ahora
Nuestra condición era similar a la de la tierra en el principio. Génesis 1:2 La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Estábamos: llenos de confusión, de desorden, inundados de problemas y completamente vacios pues no había nada que pudiera satisfacernos y llenarnos.
Orden de prioridades alterado: No sabíamos a quien poner primero en nuestras vidas o a quien  servir o atender. Todas nuestras prioridades estaban de cabeza y donde dejábamos de último a Dios. Nos poníamos primero nosotros, después nosotros y por ultimo nosotros.  
Sin rumbo y sin dirección: No teníamos muy claro a quién acudir en medio de los problemas de la vida, ni dónde encontrarle. Posiblemente alguien nos decía busque a Dios, pero no nos decían como hacerlo adecuadamente.
Estábamos sumergidos en un mar de confusión y problemas, que tenían como conclusión dos tremendas situaciones:

  • Las tinieblas cubrían la faz del abismo: las tinieblas se definen como sombras, oscuridad, noche, pecado, ignorancia y depravación moral. Son ignorancia a la verdad divina, la ausencia total de luz y una falta de percepción espiritual. Las tinieblas de igual manera, confunden, engañan y se desvanecen ante la presencia de la luz.
  • El abismo: son las profundidades del mar conformadas por agua. Isaías 51:10
    ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo, el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?
    Es el lugar donde llegan todos aquellos que han sido enjuiciados por Dios y a donde llegan a cumplir condenas. Es el lugar previo al lago de fuego donde tristemente todos los pecadores serán consumidos por fuego.
  • Nuestra condición pecaminosa: por permanecer en tinieblas no sabíamos sobre que terreno estábamos parados. Las tinieblas aparentaban ser el camino correcto, y aunque hubiésemos tratado de buscar otro rumbo, estas siempre terminaban confundiéndonos. El objetivo de las mismas era el de enviarnos al abismo, para que fuésemos juzgados y condenados por Dios a la muerte eterna del fuego.
  • Sin embargo se hizo la luz en nuestras vidas: y Dios dijo y ordenó que se separaran las aguas del abismo de las aguas de la vida. Nos alumbro el camino y nos dimos cuenta que el camino donde estábamos parados era el equivocado. Vino Jesucristo y se nos revelo como el camino iluminado que nos llevaría al cielo en donde muchos por misericordia de Dios seguimos caminando.
  • El espíritu, la esencia de Dios, se movía sobre las aguas: Aunque estaba listo para entrar en acción y reorientar al hombre al camino correcto de Dios, no podía hacer nada si antes la luz de Cristo no nos alumbraba. Antes que el espíritu de Dios pudiera venir y posarse en nuestras vidas era necesario que la luz de Cristo nos alumbrara primero.
  • El espíritu de Dios vino para darnos poder: vino para darnos la fuerza, la inteligencia y el poder para vencer y derrotar completamente al enemigo. También vino a nosotros para que con su poder y con la luz de Cristo alumbremos y liberemos a otros que están perdidos y caminando en la oscuridad de las tinieblas.
  • Sin embargo: nada de esto hubiera sido posible si el Espíritu no encuentra tierra seca en donde posarse. Jesucristo vino a traer orden y control a nuestras vidas. Hizo posible que la tierra de nuestro corazón se abriera a su semilla de salvación. Juntamente con su semilla de salvación vino el Espíritu Santo a habitar en nosotros. Vino a funcionar como la guía que nos impulsa a buscar la luz de Dios y que nos hace caminar sobre tierra firme. 
  • El problema actual: No somos los únicos que necesitamos libertad para actuar. El espíritu no viene a dormir en nosotros. Recordemos que fue Él quien vino a despertar y encender de nuevo a nuestro espíritu humano. No vino a decirle hazme un espacio donde yo pueda dormir. Vino a despertarlo a moverlo y a trabajar en nosotros.
  • El espíritu de Dios necesita estar activo: por tener funciones específicas en su genética, el Espíritu Santo no puede permanecer inmóvil. Es la guía, y la energía que nos impulsa a crecer para Dios. (no es un couch potato).
  • El es la energía creadora: que nos puede impulsar a dar fruto abundante para Dios a través de sus nueve dones. Es la gasolina que va a impulsar nuestro carro espiritual, pero necesita algo sumamente importante de nuestra parte.

El fósforo espiritual de la Fe:
El necesita que activemos y movamos nuestro ser en fe. Que apeguemos a él y friccionemos en El todo lo que hemos leído, visto y oído de Dios y lo pongamos en acción. De esa manera, al actuar en fe, el Espíritu de Dios se encenderá y empezara a quemar de su combustible en nosotros. Se encenderá en medio de la confusión como esos transformadores de emergencia y nos alumbrara en medio de la oscuridad.

  • Nos convertirá en antorchas encendidas que alumbraran al ciego y al desorientado y perdido. Nos impulsará con todo su poder para hacer obras poderosas, milagrosas y convincentes en medio de un mundo de oscuridad, tinieblas y confusión.
  • Nuestra fe, es el fosforo que enciende el espíritu, y le da luz verde para que se mueva en nosotros y nos mueva a toda velocidad en la dirección que él quiera para llevarnos a nuestro lugar y posición de destino, donde cumpliremos nuestro propósito en la tierra.
  • No puede avanzar si ve la luz roja: cuando somos incrédulos, no creemos y no deseamos practicar lo que oímos, el espíritu solo ve la luz roja. Esta luz le indica y le ordena no moverse, no hacer, no realizar ningún acto de poder. Y aunque el Espíritu a la verdad está dispuesto, se sujetara y se quedara inmóvil y preso en nosotros. 1 Corintios 14:32 Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, el espíritu se sujetara a usted. y no hará nada si usted no cree a Dios.

El poder de Dios está en nuestras manos:
Y depende de nosotros hasta donde queramos llegar y que tanto queramos hacer. Tenemos la herramienta, tenemos, el poder, tenemos la instrucción, y solo nos falta decirle a Dios cuando queremos empezar. La posición y el trabajo ya son nuestros, ya pasamos la entrevista de poder trabajar en su empresa pero el nos deja a opción cuando queremos empezar. Depende de nosotros decirle a su Espíritu “estamos listos, vamos a poner las manos en el arado, estamos listos para trabajar”.

  • Vamos a avanzar, a crecer, a regar el evangelio de poder sobre todo la tierra, vamos a liberar al cautivo, a echar fuera demonios, a sanar enfermos, a hacer milagros y prodigios, a predicar con palabra y poder, a dar buenas nuevas de salvación!!
  • Somos las manos de Dios en la tierra: Sobre nuestra roca de fe, Jesucristo va a edificar su iglesia, y las puertas del hades y del abismo no nos van a dominar. Tenemos las llaves del reino de los cielos y lo que atemos aquí en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatemos en la tierra será desatado en el cielo, esto no lo digo yo lo dice Jesucristo Mateo 16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.En nuestras manos está el desatar las bendiciones del cielo si tan solo creemos en lo que Dios nos dice.

Tenemos en nosotros la capacidad y el poder de

  • reprender a Satanás: y de hacerlo caer como trueno al abismo como lo hicieron los discípulos que nos antecedieron creyéndole.
  • De llevar mucho pueblo para Dios: algunos podrán cargar con 30, otros con 60 y otros más con 100 a sus espaldas.

Dios quiere que nos convirtamos en héroes de la Fe: y que nuestros nombres se inscriban a la par de aquellos Hebreos 11:33quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones, 34apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Derribaron muros, echaron fuera demonios, derrotaron a Satanás en su propio terreno.
Yo le cuento y le testifico de un Dios:
Que hace maravillas que le da poder a su pueblo, que le pone ejércitos celestiales a su par para que derribe y derrote a sus enemigos y los haga caer como trueno, que hace que huestes espirituales de maldad y los mismos demonios se sujeten y obedezcan a nuestra voz de mando. Que nos  potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo
Le cuento de un Dios: que nos puede endulzar el paladar con el sabor de la victoria, y que aun lo puede aumentar al saber que nuestros nombres están inscritos en el libro de la vida.( Lucas 10: 17 Regresaron los setenta con gozo, diciendo:--¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! 18 Les dijo:--Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19 Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.)
Conclusión: para terminar solo lo dejo con la pregunta ¿estamos dispuestos a creerle a Dios y a dejar que su Espíritu Santo se mueva en nosotros? De ser positiva su respuesta solo le digo: abróchese el cinturón y preparase par experimentar una vida llena de victorias, éxitos y de abundante bendición porque Jesucristo verdaderamente lo ha hecho libre.